Siempre me ha causado curiosidad la facilidad de algunos para mentir sin remordimiento, a veces es escalofriante convivir con alguien que convirtió su vida en una seguidilla de ideales basados en farsas.
El complejo de mitomanía adoptado por un gran porcentaje de la civilización esta ahogando esa pequeña parte que viene inscrita en el ADN de cada persona, el momento en donde enfrentamos los miedos, nos levantamos, miramos a nuestro adversario y con gran valentía decidimos decir: “yo fui”, es aquel momento en donde sientes la adrenalina de que has superado un gran obstáculo que ayudara eternamente la fortaleza en tu vida.
Yo jamás me he creído el papel de ser una persona sincera , al menos creo que es un detalle que todos tenemos , recuerdo que hace mucho escribí con respecto al mismo tema y fui capaz de “clasificar” el termino mentira en 3 diferentes tipos , pero en esta ocasión , intento dar una moraleja de aquello , claro , como la que nos contaban desde pequeños, el precioso ejemplo de Pedrito y el lobo , y si analizo bien la historia, simplemente Pedrito quería llamar la atención de un pueblo , lo logro pero no tuvo un final feliz.
Quisiera creer que todas aquellas personas que son capaces de mirar a los ojos y decir una mentira de proporciones es por lo mismo, simplemente la “búsqueda desesperada de llamar la atención del resto”.
Pero ojo, hay muchos tipos de mentiras y muchos mentirosos, pero, ¿Cómo poder clasificar a una persona mentirosa?
Pues bueno, en estos momentos hare el ejercicio de analizar a ese tipo de gente…
Existen los desesperados, que por esas cosas de la vida, sienten un gran nudo en su garganta que los “obliga a mentir”.
Los despechados, que “inventan” cosas de su vida para que la gente crea que tuvieron una buena vida.
Los ridículos, aquellos que por el simple echo de mentir constantemente, inventan cosas que podrían ser usadas en cualquier película de Stanley kubrick por lo fantástica y surreal que son.
Los crueles, que son capaces de mentir al punto de destruir la vida de una persona sin remordimiento.
Y los arrepentidos, que sintiéndose mal de la mentira que dijeron, inventan otra.
Digamos que la vida es una película de mal gusto, que es un de bajo presupuesto y, una comedia que vale la pena mirar en sus primeros segundos, una tragedia cruel y un musical sin final…
Pues bueno, si Pedrito aprendió su lección siendo castigado por el mismo lobo y por el rechazo de la civilización, que el mentiroso pague ahorrándose en una mentira basada por el mismo….
Como un buen comediante, su peor castigo es que el público no se ría de su chiste, el peor complejo de un mentiroso seria que su mentira se transformara en algo que de verdad existe.
La mentira simplemente es un chiste de mal gusto.-


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